No todo va a ser recoger hojas en otoño. Hay otras muchas labores a desarrollar y hoy trabajaremos una muy sencilla y gratificante: multiplicar rosales a partir de esquejes.
Procedimiento
1. Buscaremos un rosal sano e interesante (sea por número de flores, tamaño, olor, etc.).
2. Cortaremos una rama sin rosas (pero que haya tenido previamente) de unos 20 cm y cuyo grosor sea, aproximadamente, el de un lapicero. Recordad utilizad unas tijeras bien afiladas, limpias y evitar rasgar la corteza. El corte inferior debe ser horizontal. El superior, si procede, en bisel.
3. Eliminaremos las espinas y la parte superficial de la corteza para favorecer el posterior enraizamiento. Igualmente quitaremos todas las hojas y brotes de la rama.
4. Tratamiento de la parte inferior. Dos opciones:
4.1 Uso de hormonas de enraizamiento. Incrementará exponencialmente la probabilidad de agarre, si bien no es absolutamente imprescindible. Su aplicación consiste en impregnar el polvo o líquido (según el formulado) en la parte a enterrar.
4.2 Sin hormonas de enraizamiento. Sumergiremos en agua la parte a enterrar durante unos 20 minutos.
5. Colocaremos el esqueje en una maceta con turba, sumergiéndolo unos 10 cm. Presionaremos bien la turba alrededor del esqueje para favorecer el contacto y, con ello, el enraizamiento.
6. Regaremos abundantemente.
7. Días posteriores debemos procurar un sustrato húmedo pero no encharcado.
Época
Otoño
Advertencias
Si bien se trata de un método sencillo no es el óptimo puesto me debilita al rosal. Obtendremos un rosal de buena apariencia pero más sensible.
Si queremos un rosal resistente y hermoso lo ideal será esquejar un rosal silvestre y sobre este injertar nuestro rosal seleccionado. Esta tarea resulta más tediosa y lenta pero efectiva a largo plazo.
Os dejo un vídeo de juannogales por si queréis ver el proceso de forma más visual:
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lunes, 10 de noviembre de 2014
miércoles, 8 de enero de 2014
Como podar los rosales
Cómo en cualquier poda, el objetivo será incrementar el rendimiento del árbol o arbusto, en el caso del rosal, obtener un mejor crecimiento, desarrollo vegetativo y floración.
Existe una enorme variedad de rosales (trepadores, arbustivos, en mata), y cada uno exige de unas especificaciones de poda. En este artículo nos limitaremos a unas instrucciones generales.
Época.
Los rosales se podan una vez pasados los riesgos de heladas invernales. En nuestra zona, La Rioja, puede realizarse a finales de febrero o principios de marzo.
Procedimiento.
Aunque varía en función del vigor, la formación o la edad del ejemplar, es recomendable dejar entre 4 y 6 ramas por pie.
El corte se realizará en bisel (evitando la acumulación de líquido) justo por encima de una yema (1 cm). Esta yema será la segunda o tercera si son ramas del grosor de un lápiz, es decir, poco vigorosas, o hasta seis si son más gruesas. El motivo es que debemos asegurarnos de que la rama sea capaz de suministrar nutrientes suficientes para un determinado número de yemas. A más grosor, más savia circula y, por ello, las yemas es capaz de alimentar.
A ser posible el corte se efectuará por encima de una yema que esté orientada hacia el exterior, de esta manera favoreceremos la aireación y apertura de la mata, es decir, buscaremos abrir el rosal.
Cortaremos todas las ramas débiles o rotas, e intentaremos ir rejuveneciendo el ejemplar, eliminando ramas viejas por otras jóvenes (menos de 2 años).
Eliminaremos las posibles flores que aún queden, aún marchitas, puesto que sigues absorbiendo nutrientes.
CONSEJOS
Os adjunto un vídeo de Bricomanía, que ilustra la poda de rosales.
Existe una enorme variedad de rosales (trepadores, arbustivos, en mata), y cada uno exige de unas especificaciones de poda. En este artículo nos limitaremos a unas instrucciones generales.
Época.
Los rosales se podan una vez pasados los riesgos de heladas invernales. En nuestra zona, La Rioja, puede realizarse a finales de febrero o principios de marzo.
![]() |
| Poda de rosal. Fuente: Infojardín. |
Aunque varía en función del vigor, la formación o la edad del ejemplar, es recomendable dejar entre 4 y 6 ramas por pie.
El corte se realizará en bisel (evitando la acumulación de líquido) justo por encima de una yema (1 cm). Esta yema será la segunda o tercera si son ramas del grosor de un lápiz, es decir, poco vigorosas, o hasta seis si son más gruesas. El motivo es que debemos asegurarnos de que la rama sea capaz de suministrar nutrientes suficientes para un determinado número de yemas. A más grosor, más savia circula y, por ello, las yemas es capaz de alimentar.
A ser posible el corte se efectuará por encima de una yema que esté orientada hacia el exterior, de esta manera favoreceremos la aireación y apertura de la mata, es decir, buscaremos abrir el rosal.
Cortaremos todas las ramas débiles o rotas, e intentaremos ir rejuveneciendo el ejemplar, eliminando ramas viejas por otras jóvenes (menos de 2 años).
Eliminaremos las posibles flores que aún queden, aún marchitas, puesto que sigues absorbiendo nutrientes.
CONSEJOS
- Recuerda utilizar unas tijeras bien afiladas y limpias.
- Eliminar los chupones que brotan del portainjerto (ver más sobre injertos), puesto que no darán flores.
- Tras la poda (incluso hasta la aparición de los primeros brotes), aplicar un abonado orgánico (unos 3 kg por metro cuadrado). El rosal puede presentar carencias, especialmente de nitrógeno y/o potasio, por lo que puede ser interesante incorporar algún fertilizante mineral.
Os adjunto un vídeo de Bricomanía, que ilustra la poda de rosales.
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